16/05/2018 - 08:23:21 - visitas: 118
Economía

La crisis desató un debate: ¿Cómo evitar que el pueblo trabajador pague la crisis? ¿Qué proponen las corrientes del movimiento obrero? ¿Quién se acuerda de Huerta Grande?

Ante el saqueo de la deuda y el FMI: ¿qué proponen los sindicatos del 21F?

Ya nadie tiene dudas que estamos presenciado el inicio de una nueva crisis nacional. Mientras garantiza el negocio de los especuladores, Macri ha corrido a hacer un pacto con el FMI. Lo que viene ya lo conocemos: más ajuste para “honrar los compromisos” con los organismos financieros y los buitres. La inflación en cuatro meses ya llega al 10%. Los tarifazos al 1000% en muchos servicios. Ya pasó la “reforma previsional” y ahora vienen por la laboral.

A ese saqueo cotidiano a los bolsillos de las grandes mayorías, se suma un saqueo histórico, brutal: los miles de millones de dólares que van todos los años a pagar la deuda externa. Una deuda fraudulenta, ilegítima e ilegal, como demostró el juez Ballesteros tras descubrir 500 delitos. Entre ellos la estatización de la deuda privada que benefició a los Macri y otros “empresarios nacionales”.

540 mil millones pagamos en las últimas décadas. Porque todos los gobiernos la “honraron” desde la dictadura. Y seguimos debiendo 320 mil millones. Dinero que podría ir a educación, vivienda, salud y las necesidades del pueblo trabajador.

Entre los grandes ganadores de ese negociado están los bancos, los “fondos buitres” y las grandes exportadoras, que se benefician con la timba financiera y la fuga de capitales.

No puede haber solución a la miseria y la dependencia nacional sin terminar con ese saqueo. Por eso es importante saber qué proponen las centrales, sindicatos y corrientes obreras ante los grandes problemas nacionales.

Las propuestas de los sindicatos opositores
En los últimos meses, un sector de sindicatos alineados con el moyanismo y el kirchnerismo, han convocado manifestaciones opositoras. El acto frente al Congreso “contra las tres reformas”, el del 21 de febrero o hace pocos días contra el tarifazo, así como marchas de sus sindicatos “porteños”. Sin embargo, nunca pusieron en juego el peso que tienen en sindicatos “estratégicos” – camioneros, bancarios, puertos, subtes, docentes – para convocar paros unitarios y medidas contundentes.

Ese planteo le vienen haciendo desde el sindicalismo combativo: la necesidad de que las centrales y sindicatos, empezando por los que se plantean opositores, convoquen un plan de lucha unitario contra el ajuste. Pero hay otra discusión importante: ¿qué programa tienen para los grandes problemas nacionales?

Veamos.

Hace pocas semanas, la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) se reunió en Santa Fe. Luego sacó una declaración donde critica “las decisiones del gobierno de Macri, que benefician a los sectores financieros y económicos más concentrados” y propone un programa de emergencia nacional. ¿Qué plantea para rechazar el “proyecto de colonización controlado por las finanzas”? En su punto 7 plantea implementar “regulaciones financieras que protejan el ahorro de los argentinos y las inversiones productivas”. ¿Nada más?

Sí. En su “Programa de 27 puntos” propone una Ley de Servicios Financieros que determine el rol del Banco Central y sus controles sobre la banca privada. ¿Pero no es el Banco Central el que auspicia la timba y la fuga? Además, en su punto 8 propone el “desendeudamiento externo como base para la consolidación de un proyecto de desarrollo autónomo”. ¿Pero no fue el “desendeudamiento” el relato utilizado por el kirchnerismo antes de reconocerse “pagadores seriales” de la deuda con el FMI, el Club de París y los holdouts?

En los últimos meses también, desde el moyanismo y las seccionales cegetistas que dirige, se han propuesto “21 Puntos para Ponerse la Patria al Hombro”. Allí plantean propuestas interesantes sobre problemas como el salario, los despidos o la reforma laboral. Para “desmantelar la especulación financiera” propone una ley similar a la de la CFT, aunque se explaya un poco más. En su punto 7 propone la “revisión de la deuda pública contraída en estos últimos años e implementar un esquema de canje con extensión de plazos, de manera de reducir la carga de los intereses”, para adherir a la misma propuesta de “desendeudamiento” de la CFT. ¿Por qué revisar solo la deuda de los últimos años? ¿Y la deuda de la familia Macri y los grandes empresarios estatizada en 1982? ¿Qué ganamos con “extender los plazos” de un saqueo eterno?

¿Qué mejor que los bancarios que hacen funcionar el sistema financiero, los camioneros que transportan los caudales y casi todas las mercancías, que los portuarios, para utilizar esas “posiciones estratégicas” para enfrentar el saqueo?

La CTA ha levantado en muchas ocasiones el rechazo a la deuda. Sin embargo, el gobierno de Cristina Kirchner alcanza para mostrar los límites de su planteo. Mientras la CTA Autónoma se conformaba con sacar declaraciones que planteaban que “antes de pagar la deuda es necesario realizar una profunda auditoría”, la CTA de los Trabajadores de Yasky apoyaba la “reestructuración de la deuda” que en 12 años se llevaría casi 200 mil millones de dólares.

Por eso casi todos proponen esperar la “salida peronista” en 2019. La de los “pagadores seriales”.

Lejos de La Falda y Huerta Grande
Estos programas no solo plantean un límite ante la crisis actual. También una diferencia con otros programas del movimiento obrero que estas corrientes reivindican.

Por ejemplo, el programa de La Falda de 1957, cuando la deuda no se había transformado en lo que es ahora. Entre otras propuestas para la independencia económica planteaba el “control estatal del comercio exterior sobre las bases de un monopolio estatal”. Además, proponía una “la nacionalización de las fuentes naturales de energía” y el “control obrero de la producción”.

El de Huerta Grande, de 1962, llamaba a “nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado”, además de “implantar el control estatal sobre el comercio exterior” y “abolir el secreto comercial”. Pero sobre todo, proponía “desconocer los compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo”.

Los programas de La Falda y Huerta Grande surgieron en momentos de radicalización de sectores de la clase trabajadora. Expresaban, por un lado, el peso que había ganado el movimiento obrero en la vida nacional. Pero también, el intento de las 62 Organizaciones de contenerlo dentro del proyecto peronista. Por eso, a pesar de ser programas avanzados, no terminaban de romper con los “empresarios nacionales” y plantear una salida obrera independiente.

Mucho menos lo haría la CGT de los 80, conducida por Saúl Ubaldini. En el primero de sus 26 puntos planteaba “una moratoria para el pago de los servicios de la pretendida deuda externa” y “someter al Congreso Nacional la decisión sobre la naturaleza y legitimidad de la pretendida deuda externa”. Pero Ubaldini y la CGT nunca pelearían ni siquiera por ese programa, y terminarían apoyando el proyecto de Menem en 1989.

Una salida obrera independiente
El sindicalismo clasista plantea otro camino. Ante los ataques como de Macri y los empresarios, reclama la unidad del movimiento obrero para enfrentarlos. En defensa del salario, los puestos de trabajo; en defensa del bolsillo popular y los recursos nacionales.

Pero llamar a golpear juntos con sus propias banderas. Porque no hay solución a la decadencia, la miseria y la dependencia nacional sin terminar con el saqueo imperialista.

¿Por qué el control sobre la riqueza nacional tiene que estar en manos de un puñado de empresarios y banqueros? Hay que nacionalizar el sistema bancario bajo control de los trabajadores, creando un banco estatal único que concentre el ahorro nacional y otorgue créditos baratos a los sectores populares y pequeños comerciantes. ¿Por qué el comercio exterior tiene que estar manejando por un puñado de empresas exportadoras que hacen maniobras millonarias, suben los precios internos y deciden lo que compra y vende el país? Con el monopolio estatal del comercio exterior eso se termina en una semana.

¿Por qué hay que pagar una deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta? ¿Quién votó que gobierne Cristine Lagarde?

No hay otra salida para la crisis nacional que el no pago de la deuda y la ruptura con el FMI.

Por esa salida pelea el Movimiento de Agrupaciones Clasistas.

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