21/07/2019 - 07:50:41 - visitas: 1255
Opinion

OPINION : Fosforito*

Las crónicas de Oxímoron : Los dueños de la verdad

“El cínico sabe que nada tiene sentido, lo tiene asumido, pero trata de sacar el mejor partido de su vida, aspira a vivir confortablemente, a mantener las máximas cotas de poder y de bienestar y, para ello, no tiene reparos en mentir, en engañar o en falsear la realidad. En su imaginario no existe Dios, tampoco una Ley eterna, menos aún un infierno o un juicio final. Todo vale, porque nada vale.”

(Francesc Torralba. Filósofo Catalán)

Escuché que si CAMBIEMOS fuera tan bueno para gobernar como para hacer campaña electoral hoy seríamos Suiza. Durante la campaña electoral el neoliberalismo gobernante hace de su debilidad la mayor fortaleza: los argumentos simplones, la aparente ausencia de ideología, la definición por lo que niega y no por lo que propone, el razonamiento bruto, lineal, binario, la nula capacidad discursiva y su siempre postergada promesa de que todo va a ser mejor en un futuro improbable resultan variables positivas a la hora del discurso de campaña.

- En el largo plazo todos vamos a estar muertos
- ¿Seguimos bajón, Fósforito?
- No. Sólo recordaba una frase de Keynes

Con el cuchillo entre los dientes, “los limoneros” de Trump y el FMI redoblan la apuesta -con más virulencia y presupuesto que nunca- de hacer campaña contra el opositor como si este se tratara de un villano de película: El ruso de Rocky 4; el maldito Vietcong de Primer Pelotón, el fanático terrorista de barba y turbante, los cerdos comunistas –inexplicables- de Stranger Things, el indio salvaje, el gaucho malevo, los negros peronistas, el negro sindicalista... Un paísde primera lleno de negros de mierda.

La avanzada del partido neoliberal propone altisonante la demonización de la oposición y “por lo bajo” el guiño a las fuerzas que lo sostienen anunciando que todo lo que se tiene que hacer “y más rápido” se hará después de octubre: devaluación, nuevos aumentos de tarifas y flexibilización laboral por tirar algunos ejemplos.

La información está al alcance de cualquiera sólo hay que encontrarla entre tantas bombas distractoras que tiran una detrás de otra para correr el eje de los temas neurálgicos de cualquier campaña seria: trabajo, educación, salud, inversión, deuda. Como en Los Cuentos de las Mil y una Noches, pero aquí no es la princesa tratando de salvar su cabeza del hastío del sultán sino que es “la rancia mortadela neoliberal” tratando que una parte del pueblo no se despierte.

Mientras tanto el frente opositor gasta sus contadas municiones respondiendo a la artillería de acusaciones lanzadas desde el oficialismo y los medios de comunicación que lo sostienen –que, ya sabemos, son casi todos.

El partido neoliberal apela al sentir y pensar del “medio pelo” argentino que suele comulgar en amplia mayoría con el “El partido antiperonista” y que representa un 30 por ciento de la población. Pero también esa cantinela son para esos que “todo les chupa un güevo”, los que dicen con tono resignado o de falsa modestia que ellos tienen que trabajar igual gane quien gane, que la vida sigue, que siempre hubo quilombos en este país, que es todo lo mismo, que son todos iguales, que no pasa nada… Mi ombligo, mi mundo.

Nosotros, los medios zurditos, los progres, los de Evita, los Nac&Pop siempre tenemos que explicar lo que queremos hacer y por qué, siempre tenemos que aclarar lo que somos y lo que no, lo que hicimos o no hicimos. Siempre tenemos que convencer al vecino, demostrarle, esclarecerlo.

Así que en lugar de señalar las falencias del modelo neoliberal y abrir una hendija de lo que se va a hacer en el corto y mediano plazo para ordenar la orgía neoliberal en la que estamos metidos, en lugar de propuestas positivas y dar luz de esperanza a la zozobra, se pierde el tiempo saliendo a buscar la pelota cada vez que la tiran lejos de la cancha.

A ellos no les hace falta tanto trabajo. Ellos son la clase dominante, los magnates, el poder real, el orden mundial, los dueños de los grandes medios, los formadores de opinión y sentido común, los dueños del discurso. La suma del poder que da licencia para todo y, sobre todo, para mentir con violencia y descaro. 

Nos dicen que en la era de la posverdad la verdad es opinable, objetable, maleable, sujeta al parecer de cada quien, pero ellos tienen la sartén por el mango…

Nosotros nos quemamos.

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