Integrantes de dos agrupaciones de las juventudes peronistas hablaron sobre la militancia y la actualidad política

“Durante mucho tiempo no hubo una preocupación por la formación de nuevos cuadros políticos”

Gabriela Lighezzolo de 24 años y Pablo Dri, 26 años, integran dos de las 14 agrupaciones que existen en la ciudad de juventudes peronistas que aglutinan en conjunto alrededor de 200 jóvenes. Entrevistados por DIARIOJUNIO no le escaparon a nada y hablaron de lo que es ser un militante, los prejuicios de un sector de la sociedad, la pérdida de votos en las últimas elecciones PASO, el caudillismo en decadencia, la formación política y la figura de Enrique Cresto. 

“En mi etapa adolescente era anti K. Vengo de cuatro generaciones de peronistas en la familia. Quizás era un poco por rebeldía, por llevarles la contra. Después empecé a preguntarme el por qué en mi casa eran todos peronistas. Así que empecé a interesarme en la política, a investigar, a escuchar otras campanas que no fueran las de los medios dominantes. Después me puse de novio con un chico que era muy kirchnerista. La relación era un permanente discutir sobre política. Eran charlas muy buenas en donde confrontábamos argumentos y así empecé a entender muchas cosas. Al final, él me convenció, pero no porque fuera mi novio, sino porque sus argumentos eran convincentes y sus ideales eran de justicia, de inclusión, de reparación. Él ya militaba en una agrupación y algo que me deslumbraba era esa pasión que veía, ese amor que tenían por Néstor y Cristina. Les corría la política por la sangre todo el tiempo”, arranca contando Gabriela Lighezzolo, una joven de 24 años que integra la agrupación peronista “Presencia”. Y añade: “Yo trabajaba en un comercio del centro, 12 horas por día, y me moría de ganas de militar, de participar de las actividades de la agrupación. En 2019 renuncié a ese trabajo, me puse a estudiar y a vender lencería por mi cuenta. Ahí pude contar con un poco más de tiempo para la militancia, la organización, la asistencia al barrio.”

Pablo Dri tiene 26 años y es integrante de “Argentina de Pie”. Al igual que Gabriela viene de una familia de tradición peronista. Pablo se adentra en explicar un poco de qué va cuando se habla de la militancia: “A nuestra edad, la militancia arranca por ir a los barrios, interiorizarnos de las distintas problemáticas de la gente en cada lugar y ayudar. Es cruzar los boulevares y ver que hay otra realidad, chocarse con eso y pensar cómo se puede revertir desde las posibilidades y el lugar de uno. Pero es la militancia peronista la que te acerca a eso. La que te acerca a la empatía con el otro, a ser solidario, a caminar por los barrios para conocer a las personas. Una vez ahí, el paso siguiente es formarse para que la solución que uno lleve no sea sólo un parche” 

Pablo y Gabriela no ignoran la existencia de ese imaginario sobre que todo lo que hace un llamado militante es para sacar un rédito político y económico, que lo que se hace nunca es a cambio de nada. No niegan que muchos han usado la participación de base como trampolín de sus ambiciones individuales, pero sostienen que es injusto hacer ver estas cuestiones como la regla general.

Pablo explica: “Yo creo que esa es una idea que nos ha dejado la década de los noventas, algo que se arrastra desde aquellos años, sobre todo. Gobiernos de todo tipo se han encargado de encaminar a la militancia para hacer del Partido Justicialista una bolsa de trabajo. Llevaron a muchos pibes a entender que si hacías la militancia de forma lineal ibas a poder resolver tu vida económica. Justamente es contra lo que peleamos nosotros hoy.. Ahora que tu trabajo, tu dedicación, tu estudio y todo lo que vos hacés para ser un militante formado y que puedas entender las distintas realidades, te lleve a que un día una gestión o un grupo político te tengan en cuenta eso es otra cosa. Nosotros lo que entendemos y queremos hacer entender a los pibes que están con nosotros es que el Partido Justicialista, el movimiento, no es una bolsa de trabajo

Sobre ese particular que cuesta mucho que el común de la sociedad lo entienda y lo crea, Gabriela dice que “lo que pasa es que venimos de muchas experiencias de gente puesta a dedo, porque es el hijo de.., o conocido de... o por que le deben un favor a tal o cual. Venimos de prácticas que por muchos años fueron así, no lo podemos negar y que, lamentablemente, todavía siguen ocurriendo. Pero creo, al menos en lo que nos toca a nosotros como juventud militante, es nuestra responsabilidad demostrar que hay algo diferente.”

Gabriela y Pablo también se animaron a dar su parecer del resultado de las últimas elecciones PASO donde el peronismo perdió 150 mil votos en Entre Ríos y 5 millones en todo el país

Hay un sector de la sociedad que está cansado del amiguismo y esas cosas.La persona que vaya a ocupar un cargo público tiene que ser idónea antes que nada y después vemos a qué partido pertenece. Por supuesto que yo, como peronista, prefiero que sea un peronista por una cuestión de afinidad en las ideas, pero tiene que ser la persona más capacitada para el lugar que va a ocupar”, afirma Gabriela.

Pablo asiente, pero agrega que “tampoco se puede obviar el contexto nacional y provincial porque es un conjunto. Las políticas que se aplican desde más arriba repercuten en todo el territorio, pero creo que en Concordia algo que pasó es que se olvidó un poco la militancia de los movimientos sociales y de ir a los barrios. Nos abocamos mucho a la pandemia, que está bien porque había que cuidar la salud de la población, era urgente, pero la gente en los barrios vio la pandemia en un segundo plano. El problema económico fue lo que prevaleció. La gente más humilde de la ciudad vive de la changa, del día a día, del comedor, la cosecha… Creo que ahí estuvo el problema. No se pudo dar la contención suficiente. Yo igualmente no doy las elecciones por perdidas creo que se puede revertir el resultado trabajando, militando, saliendo a escuchar a la gente. Que no solo el poder ejecutivo sino que todos los que ocupan cargos políticos salgan a caminar toda la ciudad con la juventud al lado porque eso entusiasma y contagia.” 

Respecto del shock distributivo que se anuncia como respuesta a la sociedad luego de la derrota en las elecciones PASO y el señalamiento que hacen algunos sectores al calificar las medidas que se vienen de oportunismo político, Pablo entiende que “es lo que la gente está pidiendo y necesitando. No se trata de una burda maniobra electoral, es lo que dijeron las urnas, ¿qué hacemos? ¿seguimos como estamos por miedo a lo que digan?. Tampoco es lo único que hay para hacer: el viernes pasado, en el Partido Justicialista, tuvimos una reunión con el intendente y funcionarios, también estuvo el concejal Gallo. Ahí planteamos la idea de armar una agenda joven de participación y debatir cuáles son los problemas y cómo atenderlos. Creemos que no podemos seguir en el juego de pasarnos la pelota con la oposición para ver quién tiene más culpa mientras a la gente no se le resuelven los problemas urgentes. Ya lo hicimos y las urnas hablaron. Ahora hay que contestar con acciones y hechos.”

Gabriela añade: “En este momento estamos atravesando una etapa de autocrítica y reorganización, justamente, porque escuchamos los resultados de las elecciones. Fue tal vez necesario que pasara lo que pasó, que tanta gente votara en blanco, anulara el voto o no concurriera a votar. También ver que no se corrieron a la derecha sino que expresan un descontento con el proyecto que votaron en 2019. Era necesario, las elecciones siempre te marcan el camino. Uno puede llevar la gestión con encuestas, con lo que te dice un vecino u otro, pero los que hablan son los votos”.

Sobre la aparente encerrona en que se encuentra el peronismo en la actualidad ante la falta de referentes y cuadros políticos nuevos, con Enrique Cresto que es tal vez la figura vigente mejor preparada, con mayor experiencia de gestión, pero que a su vez carga, ante los ojos de parte del electorado, con el peso de provenir de una familia de tradición política en una sociedad que pide “caras nuevas”, Pablo dice que “quien lo conoce a Enrique, quien haya hablado con él, sabe que no está donde está por ser sólo de apellido Cresto. Él se ha preparado, ha trabajado y gestionado. Es jóven todavía y tiene mucha experiencia”, pero explica que “el último presidente de la Juventud Peronista fue justamente Enrique Cresto hace 25 años. Esto tiene que ser una autocrítica para el Partido Justicialista como institución. Porque no hubo una preocupación durante todo este tiempo por la formación de cuadros políticos. Esa es una de nuestras mayores preocupaciones: ¿Cómo hacemos para que los pibes se formen políticamente? ¿Cómo hacemos para que les interese y para que vean que desde la política se pueden hacer cambios estructurales, que podemos llevar adelante acciones que se vean plasmadas en la sociedad? La juventud está proyectando recuperar la escuela de formación política y que esa escuela salga a los distintos salones comunitarios que hay en los barrios para explicarles el peronismo, enseñar la doctrina, hablar de derechos y ciudadanía. Respecto a las elecciones la idea era hacerlas el año pasado, pero llegó la pandemia. Estamos ante un vacío importante en ese aspecto. No es fácil porque además se necesita que haya una voluntad a nivel provincial y del Consejo Departamental. Mientras tanto seguimos trabajando así, entre agrupaciones, uniéndonos y articulando, bajo el lema de las juventudes peronistas.”

“De esta manera las decisiones se toman de manera horizontal, somos todos compañeros y compañeras y nadie tiene poder sobre otros. Obviamente que si hay elecciones vamos a trabajar bajo una línea de conducción. Mientras tanto, está bueno reforzar la idea de que si no es entre todos y todas no se puede”, concluye Gabriela.