POR SERGIO BRODSKY (*)

“Un mundo de soledades hipercomunicadas"

Así define, Gabriela Dueñas a la época y el mundo actual. Lo vivenciamos en las escenas cotidianas en la que cada cual conectado con su celular comparte un espacio de incomunicación. En la oficina, en la cola de un banco, en el patio de la escuela, en la mesa familiar y hasta en los espacios públicos, donde transformados en zombis ponemos en riesgo nuestra vida cruzando las calles hipnotizados por la pantalla. 

La pandemia y sus consecuencias de aislamiento preventivo no hicieron más que acentuar esa ilusión de contacto. Paradójicamente la conexión virtual (mal) posibilitó la continuidad de procesos laborales, educativos, sociales etc., impensable sin su existencia para transitar la crisis sanitaria. Es más, concebir proyectos de inclusión educativa universitaria para jóvenes “del interior” sin los recursos para pagarse los estudios en los centros urbanos en los que las ofertas educativas son más amplias. Precisamente, una de las jóvenes que concurrió al Cine/debate contó que pudo comenzar a estudiar Filosofía en la U.B.A mientras la educación virtual era la modalidad única. Curiosamente el retorno a las clases presenciales la dejará afuera, ya que no cuenta ahora con los recursos económicos, producto de las terribles consecuencias de la pandemia.

En este momento, en que se re-piensa todo post conmoción electoral, dar la opción del estudio de carreras universitarias a través de la modalidad virtual, puede ser un proyecto de equidad de acceso a los estudios terciarios y universitarios.

Pero volviendo a las soledades hiperconectadas de la época de las “nuevas tecnologías”, son sus consecuencias la construcción de nuevas subjetividades y formas del lazo social. Formas más desapegadas, menos humanas. Tenemos más relación con los aparatos que con las personas. Con las imágenes de las pantallas que con las cosas. Y esta realidad actual no es sin efectos. Hace poco una fonoaudióloga me contaba de cierta frecuencia de  consultas que recibía, relacionadas con  problemas del habla y la comunicación de los pequeños. Su indagación llegaba a la conclusión de que, en muchos de éstos casos, el  reemplazo de los celulares como forma de “entretenimiento”, por juegos,  lecturas de cuentos y la comunicación hablada, afectiva, interhumana, en niños demasiado pequeños, son algunas de sus causas. Claro que para aprender a hablar, alguien debe hablarnos y no entregarnos una Tablet. También los procesos de la atención se han visto trastocados. Los niños” aprenden” atendiendo a pantallas que envían estímulos rápidos y cambiantes, al estilo zapping. Luego, se espera paradójicamente, que concentren su atención en la palabra del maestro por largos períodos de tiempo. Esta contradicción ha sido transformada por ciertas prácticas psiquiátricas rotuladoras de “desórdenes” o “déficit” de la atención en los niños que son, en realidad, algunas de sus consecuencias. Medicación incluida.

Así vimos en las últimas décadas la proliferación de “niños hiperactivos”, conductas atribuidas a cierto inexplicable déficit de sus portadores, sin interrogar las causas subjetivas o contextuales de dicha conducta.

Ona Sujoy habla –incluso- de una cultura del “borramiento de la materialidad”: “debido a los desarrollos tecnológicos de las últimas décadas, que a su vez genera la desmaterialización progresiva de los intercambios: Tramites que se realizan por computadora, correo electrónico, uso de tarjetas en lugar de dinero, cajeros automáticos, juegos interactivos con máquinas etc. en los que se destaca la ausencia del otro humano. La necesidad de permanencia y concretización material del acto contrasta con la virtualidad y el anonimato”. 

Entre muchísimas otras complejas causas, claro, vincula esta desmaterialización de los intercambios con profundas modificaciones subjetivas en la relación con el cuerpo. Este último, en consecuencia, se hace soporte de la simbolización degradada y de formas de escritura y expresión de las emociones y los sentimientos que se hacen cada vez más difíciles ante la carencia de la comunicación inter-humana. Las marcas en el cuerpo, como las autolesiones adolescentes, los tatuajes, los aros y argollas, tanto como las producciones psicosomáticas, adicciones etc. son, en su criterio, emergentes clínicos de una época en que las formas de expresión emocional y del intercambio afectivo inter-humano, es reemplazado por la relación con aparatos que hacen estallar la necesidad de decir y sentir.

La utilización desproporcionada de las  redes sociales forman parte, a mi criterio, del mismo fenómeno, en que  la comunicación e interacción humana queda abolida, con la consecuencia de intercambios  violentos y agresivos  son directamente proporcionales a la ausencia del cuerpo y la materialidad de los intercambios.

 

“ENCONTRARSE EN ALGUN LUGAR”

La propuesta de “Lazos en red” en conjunto con la Biblioteca “Julio Serebrinsky” de la Cooperativa Eléctrica, surge de la necesidad de generar espacios de encuentro, de participación, de comunicación, de intercambio humano cara a cara, de materializar esos  vínculos, de señalar la necesidad de espacios de palabra. Sobre todo, en tiempos de post pandemia, en los que el aislamiento social e interpersonal y el distanciamiento de los cuerpos y las personas, dejaron una profunda huella en nuestra salud mental, aún difícil de evaluar.

El ciclo de cine/debate, es una apuesta difícil, porque hoy podemos ver una película encerrados en una habitación usando solo nuestro móvil. Así, aislados. Así, como en el día a día transitamos los desencuentros, unos mirando la tele, otro una película y un tercero deslizando la pantalla para ver las novedades de las redes. Sin embargo, pasamos el desafío. Muchas personas se unieron a la propuesta. Miramos juntos la película y luego, en ronda, construimos un enriquecedor debate sobre su contenido, cada uno expresó las ideas surgidas de la conmoción que un film de las características del proyectado, les motivó. Varios jóvenes aportaron una mirada fresca. Adultos mayores también fueron del debate proponiendo otras miradas. Todos nos fuimos con una grata sensación, satisfactoria de un encuentro con caras desconocidas, pero amigables en las discusiones desatadas. Octubre nos reencontrará en esta propuesta, de una vez al mes, compartir estas agradables reuniones.

LARS  Y LA CHICA REAL

Fue la primera película seleccionada. Se trata de un joven que transita el delirio de una relación amorosa con una muñeca inflable. El desvío de la “realidad”, aparece como una necesidad para elaborar dolorosas experiencias padecidas por el protagonista. La primera reacción familiar, y la de la comunidad en que vive,  es la angustia ante la sorpresa y el pavor que produce la locura. El miedo a la mirada social. El planteamiento de la necesidad de su encierro en un “loquero”. Finalmente la comunidad acepta el desafío de acompañar a Lars en su delirio. Aceptar la incertidumbre y el tiempo para su resolución. No juzgarlo y entender su padecimiento como una forma de curación. La elección de la película tuvo como objetivo presentar, además, a “Lazos en red” como una organización comunitaria que entiende el abordaje de la prevención del suicidio, desde la participación y el compromiso social. Que interpela el modo en que la comunidad se relaciona con el sufrimiento del otro. Que apela a destacar los lazos solidarios y empáticos en un mundo en que impera la crueldad y el individualismo. La utopía, tal como la que muestra la película, es, como decía el maestro Eduardo Galeano, la que nos hace caminar.

CAMINATA Y MURAL

Otro encuentro organizado por “Lazos en red”, es la caminata para la prevención del suicidio que realizaremos el domingo 26 de septiembre a las 15 horas en San Carlos, a la que invitamos a toda la comunidad.  Agradecemos desde ya la disposición y generoso acompañamiento  de su Director, Paulo Tisocco. Nos reuniremos en la entrada de San Carlos y caminaremos hasta el monumento al “Éxodo”  donde haremos la primera parada. La segunda será en el Castillo. En ambas nos proponemos reflexionar e informar a los caminantes sobre la salud mental y la prevención del suicidio. Luego inauguraremos el mural realizado con motivo del día mundial para la prevención del suicidio, por la talentosa artista plástica y muralista Sandra Fernández. Agradecemos a Color Shop por la pintura para dicha realización y a Casa Fornés por la donación de folletería informativa para repartir entre los participantes.

Finalmente, los encuentros con la comunidad, la creación de espacios de comunicación e intercambios y de relaciones interpersonales, a través de diversos dispositivos, es una de las estrategias de prevención primaria  que humildemente, con  “Lazos en red” nos proponemos realizar, partiendo de la convicción de que la construcción de la salud mental, es una tarea eminentemente colectiva.

Lazos en red: Corina Girard, Daiana Pérez Conti, Cecilia Caraballo, Eliana Reiniero, Silvia Fernández, Guillermo Anido, Ignacio Moreira, Itatí Fernández, Jimena López, Manuel Anido, Mariela Género, Martín Torres, Mónica Maya, Victoria Gómez, Paula Silveira, Verónica Sosa, Bernardita Zalisñak, Amalia Ayala, Cristina Jachuc, María Freitag, Nancy Zanandrea, Mercedes Combis, Laura Colugnati, María Ema Papetti, Verónica López, Olga Hollman, Mónica Masetti, Estefanía Laner,  Daiana Kalbematter.

 

(*) Psicólogo. MP 243