OPINION : Rubén Pagliotto

Hasta cuándo, señor Procurador General

“La Procuración General ha fracasado rotundamente en las cuestiones de género y ello ha costado vidas”, dijo el abogado paranaense Rubén Pagliotto, en rigor, el denunciante de la destituida procuradora adjunta Cecilia Goyeneche. Le dedicó un párrafo a la causa contratos truchos en la Legislatura. Como se sabe Pagliotto fue el segundo de Rovira en la FIA, tiempos del gobernador Sergio Montiel y cuando la lucha era contra la corrupción menem-bustista. Pagliotto asimismo fue uno de los denunciantes contra el exgobernador Sergio Urribarri.

Procurador General y jefe de fiscales, Amilcar García

Es lamentable y suscita indignación el trance amargo por el que atraviesa, muchas veces en soledad, la ministra de Salud, Sonia Velázquez, quien se ha cargado al hombro esta lucha, con mucha valentía y enorme dignidad. Y lo está haciendo no sólo por ella misma, sino por muchas mujeres que por distintos motivos no cuentan con medios materiales o simbólicos para hacerlo, salvo el gratificante y necesario acompañamiento de abnegadas mujeres que integran colectivos en defensa del feminismo y de los derechos de las mujeres en una sociedad que a pesar de todos los avances, sigue exhibiendo grandes bolsones de misoginia y patriarcado.

Otra vez la Procuración General comandada por Jorge Amílcar Luciano García garantizando impunidad a través de fiscales eunucos y serviles a los subalternos intereses de un procurador extraviado, que le aseguró al mandamás de UPCN, vaya a saber por qué motivo, que todas sus heces, que fueron muchas y gravísimas, se solucionaban con una ínfima parte del dinero mal habido del erario público y una condena corta, menor a los tres años, por tres delitos, uno más execrable que otro, como lo son las amenazas coactivas a un periodista, a una ministra (agravándose  por su condición de mujer) y por enriquecimiento ilícito.

La Procuración General ha fracasado rotundamente en las cuestiones de género y ello ha costado vidas. No debemos olvidarnos de Fátima, cuyo accionar del fiscal a cargo de ese caso fue desastrozo como lamentables las desubicadas palabras del Procurador General en medio de una conferencia de prensa, cargadas de una írrita misoginia que no puede ocultar por más que se lo proponga. Otra vez insisto a modo de interpelación como abogado del foro y ciudadano: la Procuración General carece absolutamente de política criminal en materia de violencia de género y acoso laboral y ni que hablar en causas de corrupción. Por caso y para no abundar demasiado, baste citar como ejemplo funesto de lesa impunidad, lo sucedido en la megacausa de los llamados “Contratos Truchos de la Legislatura”, donde tanto García y su entonces segunda Cecilia Goyeneche, enarbolaron una disparatada e impúdica teoría de que esa causa se “resolvería” en dos capítulos, lo cual no sólo no es cierto sino imposible.

Los mayores responsables administrativos y políticos de esa megacausa de corrupción quedarán impunes gracias al colosal favor de un Procurador General que no estuvo, está, ni estará a la altura de las circunstancias. Todos los días asistimos a casos donde las victimas elevan sus quejas ante la desatención cuando no el ninguneo de algunos representantes del MPF.

Afortunadamente y con gran sentido humano y de empatía vemos como estos ciudadanos y ciudadanas son recibidos por la presidenta del Superior Tribunal de Justicia y demás vocales de ese alto cuerpo. El procurador García no sólo ha dado cobertura a funcionarios políticos acusados de graves hechos de corrupción, sino que les ha garantizado impunidad y permanencia laboral a fiscales que en distintos órdenes han cometido graves desórdenes de conducta, desde escándalos en la vía publica o lugares públicos hasta acosadores sexuales.

El mejor servicio, quizás el único y último que podría prestar el Procurador General, es renunciar al cargo y acogerse a una jugosa jubilación, ya que tiene la edad suficiente para ello y con su retiro contribuiría, si el Gobernador no se equivoca en la persona designada (existen muchos/as excelentes magistrados y funcionarios judiciales que pueden ocupar con hidalguía y mucha ética y responsabilidad republicanas ese tan importante y estratégico lugar) a oxigenar un MPF colapsado por los yerros de distintos calibres cometidos por sus máximos responsables.