«K» no es solo una letra
Todos morimos y cualquiera
se muere.
No hay muertos ni muertes ajenas;
Porque la campanas suenan
también por nosotros, y la vida
sin muertes no se llamaría vida…
Pero el Hombre K que murió.
no pasó en vano.
No pasó pasando,
sino «pisando la tierra»,
como quien no solo siembra,
sino que germina la semilla.
No hay que llorar al recordar,
más que las lágrimas que necesita.
Para no ahogar la memoria.
Y no hay que dejar,
que lo que el muerto deja todavía,
la memoria caliente se enfríe,
sino hay que seguir calentándolo
con la misma llama…
! No es la letra K, necios!
Él fue el abecedario entero-
Y lo que parece que muere,
no muere sino lo matan
la negación y el olvido.
Él ya se murió, sabías ? Y qué?
Si todo lo que el muerto deja
a su alrededor vivo,
ya sea lo inasible y lo profundo y
lo que excede y supera la
finitud de la vida, y pese a todo
seguirá viviendo en el exilio de la memoria…
Solo la muerte sabe cuando pierde…