Forma parte del patrimonio histórico pero el edificio muestra signos de deterioro

Quieren rescatar a la Biblioteca Popular del olvido y semi abandono

El edificio de la Biblioteca Popular “Olegario Víctor Andrade” figura dentro del Catálogo de Obras Patrimoniales de Concordia. Según la publicación se trata de  “un edificio construido entre medianeras, en un lote angosto. El partido arquitectónico es simple, teniendo un acceso por el centro, hacia un hall distribuidor, donde dirige a la sala de lectura. Hacia el lado izquierdo se desarrolla una escalera importante que conecta con la planta alta, donde además de salas se encuentran los anaqueles de libros. El acceso se destaca en el centro de la fachada y se remata con un balcón ornamentado. Sobre la calle, a ambos lados del acceso, se ubican dos oficinas. Mantiene aún, mobiliario original”. No obstante, el edificio que se construye al lado provocó una grieta en la pared medianera que filtra humedad al interior de la misma poniendo en riesgo los libros. Además, el médico Germán Margaritini hace más de un mes que fue y la encontró cerrada. “Después de ahí he ido un montón de veces y la encontré cerrada”, remarcó. Margaritini explicó que el bibliotecario está enfermo y no hay otra persona que se encargue de la misma.  No obstante, también notan una inacción  de la comisión directiva para resolver el problema. Pero el inconveniente más acuciante  es que la biblioteca está en una situación de “casi abandono”. A partir de allí, comenzó una campaña para sumar socios que se sumen para recuperarla. “En menos de 24 horas pasamos las 1.000 firmas”, dijo a DIARIOJUNIO. “Es decir que hay preocupación en la ciudad”, indicó.

El catalogo de obras patrimoniales da cuenta de que “el Gobernador de la Provincia de Entre Ríos donó el terreno para la construcción del edificio propio de la Biblioteca. Los fondos se obtuvieron sobre la base de suscripciones, inscripción de socios, subsidios de autoridades municipales, provinciales y nacionales. La construcción de la obra comenzó en 1928. En la fachada se encuentra inscripto el nombre del arquitecto Gabriel Dullin, quien sería el autor, aunque existen planos que estarían firmados por el Arq. Alejo Martínez. La construcción la realizó Alejandro Pípolo, quien fuera adjudicatario de la licitación pública. En el año 1931, fue inaugurada y comenzó su funcionamiento”.

Pero el edificio comienza a mostrar signos de falta de uso y de mantenimiento. Al estar incluido dentro del patrimonio arquitectónico de la ciudad, el médico pidió a la municipalidad que quienes están encargados del tema revisen el estado del mismo para ver qué solución se le puede dar para revertir ese deterioro.

“El deterioro viene desde hace tiempo pero no corresponde achacárselo a la comisión directiva", indicó. Margaritini sostuvo que, como toda comisión, arrancan con muchos integrantes pero, a medida que pasa el tiempo, cada vez menos se interesan por las cuestiones que hay que resolver. Más adelante ya no se reúnen más y luego dejan de preocuparse. “Me imagino que algo así está pasando con la comisión directiva”, indicó.

En ese momento, surgió la inquietud atinente a atraer gente para comprometerse en el rescate de la biblioteca, para sumarse a la comisión directiva. Margaritini aclaró que no se trata de ponerse en contra de la comisión actual sino de ayudarlos. De hecho, hace tres meses presentó un pedido para ser incluido como socio y no fue respondida. Y tiene entendido que no es el único caso.

Al mismo tiempo, en  el predio lindero a la biblioteca- sobre un terreno baldío que pertenecía a la misma y fue cedido a ese fin- se está construyendo una torre de varios pisos. Pero terminó perjudicándola ya que la pared medianera tiene una fisura de grandes dimensiones que nunca fue reparada. “Eso filtra humedad y en una biblioteca que se filtre humedad es mortal”, recalcó.

La Biblioteca Popular tiene libros que son únicos. “Eso es un patrimonio cultural de la ciudad y hay que protegerlos”, remarcó. Entre ellos, algunas publicaciones del año 1910 que hacen un relato histórico de la ciudad. “Te imaginas que estamos hablando de la primera generación sobreviviente de la vieja ciudad de Concordia. Esos testimonios son de un valor increíble. Es gente que vivió en los orígenes de la ciudad”, indicó. También hay una monografía del año 1933 de Antonio P. Castro sobre el inicio de la biblioteca.

Por último, Margaritini dijo que a las bibliotecas hay que revalorizarlas y refuncionalizarlas. “Las bibliotecas no son acopio de libros. Una biblioteca decide que perfil quiere tener”, indicó. “Hay bibliotecas que son históricas como la del Congreso de la Nación o la de la casa Rosada que guardan documentos únicos. Podría ser bien el caso de esta biblioteca”, remarcó.