"Estamos todos horrorizados", aseguró el rector de la UNR

Rosario: repudian a un psicólogo rosarino denunciado por abusar de tres niñas cuando tenían 9, 6 y 4 años en Concepción del Uruguay

La comunidad académica de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) está "horrorizada y espantada". Así lo aseguró el rector Franco Bartolacci al diario La Capital de Rosario en alusión al caso que se conoció este fin de semana: el psicólogo, ex docente y ex secretario académico de esa casa de altos estudios Enrique Barés está acusado de haber abusado de tres niñas entrerrianas de 9, 6 y 4 años, hace casi dos décadas atrás.

Este mismo lunes, Bartolacci envió un comunicado a todas las facultades donde solicitó a las autoridades "se separe de manera inmediata y preventiva" al hoy docente jubilado, en caso "de que continuara realizando algún tipo de asesoramiento o participando de alguna actividad académica en cualquiera de sus formas".

Decisión casi idéntica tomó también el decano de la Facultad de Humanidades, Alejandro Vila, y seguramente será replicada en las otras unidades académicas de la casa de altos estudios. En el marco de esta lamentable situación, se hizo mención al Protocolo de Atención a Situaciones de Violencia de Género que está activo en la UNR.

Asimismo, el decano de la Universidad Tecnológica de Concepción del Uruguay, Martín Herlax, le dijo a este diario que estaba "asombrado" ante la noticia que leyó este fin de semana en la prensa de Entre Ríos.

"Barés no es profesor de la UTN desde hace 20 años, no era yo el decano cuando dio clases de capacitación a docentes y en el posgrado. Pero inmediatamente di aviso al rector de la UTN (Héctor Aiassa) para que estuviera al tanto del tema ya que nuestra universidad había sido aludida en la prensa", dijo Herlax. "Todo es muy reciente, no hicimos ningún comunicado pero obviamente nos ponemos a disposición de la Justicia", dijo el ingeniero.



A Barés se lo acusa desde 2019 de “abuso sexual gravemente ultrajante” hacia tres niñas, hoy mayores de edad, con quienes había tenido contacto a través de sus familias cuando iba a dar clases a la UNT de Concepción del Uruguay.

La causa es investigada por la fiscal Gabriela Seró. Y si bien su abogado defensor pidió la prescripción del caso, el juez de Garantías, Gustavo Díaz, negó la solicitud el 8 de julio pasado.

Según la fiscal, "la causa lleva dos años de investigación y ya está en condiciones de ser elevada a juicio. Barés está imputado". Por eso ahora, el próximo paso será el 5 de agosto, cuando se realice la audiencia en la sala penal de Concepción del Uruguay, donde una vocal deberá resolver si se convalida o no la decisión del juez de Garantías. Luego podrá continuar en la Cámara de Casación Penal, con sede en Concordia.

El perfil de Barés

Una nota publicada por el sitio "El Miércoles digital" sobre el tema se leyó este fin de semana y circuló en las redes sociales, donde la comunidad académica se debatió entre la perplejidad y el estupor. Es que Barés "siempre fue un referente académico, un intelectual reconocido", precisó el rector de la UNR.

Barés es psicólogo, ex docente titular de 3er. año en Psicología, fue profesor de grado en las Facultades de Psicología y de Humanidades y Artes de la UNR, y también en varias maestrías la UNR, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la UTN Facultad Regional Rosario. Y fue desde la década del 90 en adelante, secretario general y académico de la UNR.

El primer paso como funcionario de la UNR lo dio junto con el ex rector radical Juan Carlos Millet, desde 1990 a 1994. Luego, desde 2002 al 2006, siguió en el cargo durante la gestión del socialista Ricardo Suárez. Y más tarde, de 2007 al 2015, fue secretario académico del también rector radical, Darío Maiorana.

En su vida personal suma varios matrimonios, hijas e hijo (uno que lo obligó a un ADN para su reconocimiento por fuera de un matrimonio) y hasta nietos.

Si bien ya estaba jubilado, Barés a comienzos de julio de este año disertó para una actividad que realizó la Universidad Nacional de Río Negro. Un conversatorio virtual bajo el título “Contar las ciencias desde la incertidumbre”, propuso indagar cuestiones como la certeza, la verdad y la incertidumbre en relación al conocimiento en contextos de la pandemia actual.

La denuncia

Los hechos sucedieron cuando las niñas contaban con 6 y 9 años de edad las dos hermanitas y 4 años la hija de quien fuera pareja del académico. Así se explica en el Legajo 4451/19 caratulado “Barés Héctor Enrique s/ abuso sexual gravemente ultrajante”.

“Tocamientos en la vagina por debajo de las ropas, mientras jugaba y les contaba cuentos a las niñas” (...) “en los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2001, en el domicilio de las víctimas”, en Concepción del Uruguay, “aprovechando el alojamiento brindado por el progenitor de las niñas, que alojó a Barés en el domicilio familiar debido a la amistad y relación laboral existente entre ambos”.

A Barés se lo acusa de “iniciarlas prematuramente en la vida sexual, corrompiéndolas, pervirtiéndolas, alterándolas psíquica y moralmente y desviando los cauces naturales del desarrollo sexual de las niñas”.

El delito que se le imputa es abuso sexual gravemente ultrajante en concurso con corrupción de menores agravada, tipificado en el artículo 125 párrafo 3ro del Código Penal.

La denuncia se realizó en Concepción del Uruguay en 2019 y recayó en la Fiscalía N.º3 del Ministerio Público Fiscal a cargo de Fernando Martínez Uncal, pero al asumir éste funciones de juez en la sala penal, continuó la investigación la fiscal Gabriela Seró.

Se tomaron numerosas medidas de prueba, entre ellas, la declaración de las tres víctimas; algunas testimoniales para dar cuenta a través de testigos de que el imputado quedó al cuidado de las niñas en varias ocasiones; se realizaron pericias psicológicas que, dada la gravedad de la afectación producida en las víctimas, provocaron el agravamiento de la imputación.

Según se explica en las actuaciones, en el caso de la tercera niña, “aprovechando la situación de convivencia con la niña en el domicilio de Concepción del Uruguay, en virtud de la relación de pareja entablada con la progenitora”, Barés la tocaba en sus partes íntimas y realizaba prácticas de sexo oral, con la misma metodología: mientras jugaba o le contaba cuentos.

Como se ve, y aunque las víctimas no se conocían entre sí, denunciaron hechos similares, con coincidencias en sus relatos: haber sufrido abuso sexual a través de juegos, cuentos y canciones infantiles, y cuando estaban ausentes padres o madres.

Fuente: Diario La Capital de Rosario, El Miércoles digital